lunes, 29 de mayo de 2017

Petróleo y energías renovables

Estas dos plataformas que aparecen en la imagen están atracadas desde hace muchos meses en el puerto de Santa Cruz de Tenerife; de vez en cuando, aprovechando que el agua de la bocana está (relativamente) limpia, nado frente a esos colosos. Algunos bañistas profieren comentarios despectivos; por lo visto, esos amasijos de hierro afean el paisaje y deberían ser trasladados a otro sitio para evitar la «contaminación» visual; expresión usada por quienes, a veces, pretenden que el gobierno prohiba a los demás aquello que es desagradable a sus ojos. Al oír sus quejas, como polemista que soy, me entrometo en la conversación y espeto a bocajarro: «pues a mí me parecen muy bonitas». Los nadadores quedan estupefactos, no entienden mi especial afecto por estos barcos-plataforma. Recordando al economista francés Bastiat: «ellos no ven lo que yo veo». No se dan cuenta que cuando usan el coche, cocinan o abren el grifo del agua caliente es porque alguien, montado a hombros de esos ingenios, pudo extraer un día el «oro negro» que nos permite tener todo tipo de comodidades. Estamos tan acostumbrados a disponer de la energía que no reparamos cómo ha sido posible el «milagro» que supone nuestra civilización. Cuando observo esos gigantes de metal veo en ellos, como decía Ayn Rand, todos lo nobles logros del ser humano: trabajo, ahorro, inversión, creatividad, esfuerzo, riesgo, tenacidad, capitalismo, empresarialidad, etc. Otros sólo ven un trasto flotante que perturba su placentero baño.

Es frecuente admirar la naturaleza e idealizarla en contraposición con los objetos artificiales, que se consideran feos e incluso nocivos; eso sí, nadie renuncia a sus innegables servicios. Los turistas que acuden a un destino tropical no prescinden del aire acondicionado, minibar y wifi que les ofrece el hotel. Hay una evidente contradicción entre la condena de la industria petrolera y nuestra conducta como consumidores. La naturaleza, por sí misma y sin intervención alguna, es bastante hostil al hombre y no proporciona prácticamente nada. Quienes desprecian los combustibles fósiles (uranio, petróleo, gas) alegando que tenemos «sol y viento de sobra» parecen ignorar que las energías renovables o «limpias» también requieren grandes dosis de materiales, tecnología y trabajo. Según el profesor de la Universidad Pública de Navarra, Pedro Diéguez: «para reemplazar una central nuclear de un sólo reactor, como la de Garoña (con una potencia instalada de 460 Mw), son necesarios 2.700 aerogeneradores eólicos como los de El Perdón (con una potencia total de 1.350 Mw). Se necesita el triple de potencia instalada debido a que los molinos, al depender del viento, trabajan una tercera parte que las centrales». Muchos parecen no reparar en que para mantener nuestro nivel de vida (consumo de energía) un gran «mamotreto» industrial debe ser reemplazado por miles de «mamotretillos» que son tan industriales como el primero. Cuando decimos que una energía es «inagotable» nos referimos exclusivamente a su origen natural: sol, viento, mareas, geotermia, etc.; pero las placas solares, los molinos de viento y las redes de distribución no son inagotables, deben construirse, mantenerse y reponerse como cualquier otro bien de capital.

La sustitución, vía coacción fiscal, de las energías fósiles por las renovables está sesgada por la ideología y el populismo de los gobiernos, que utilizan a su favor los estados de opinión al margen de la verdad. Un buen ejemplo de lo anterior lo constituye el timo, vendido hábilmente por los políticos canarios, de que la isla del Hierro es 100% sostenible, que se abastece exclusivamente de energía eólica e hidráulica. Esto es falso. En este preciso momento (26/05/2017, a las 11:10) el 67,2 % de la energía generada (zona gris del «queso») en el Hierro es diesel y el 32,8 % (zona azul), hidráulica. Este mix puede consultarse en tiempo real en la página web de Red Eléctrica.



Según el B.O.E. , el «proyecto denominado Central Hidroeólica de El Hierro está promovido por Gorona del Viento. El Hierro, S.A., participada por el Cabildo Insular (60%), Endesa (30%) y el Instituto Tecnológico de Canarias (10%). Para esta inversión se han contemplado ayudas consignadas en los Presupuestos Generales del Estado por un importe de hasta 35 millones de euros». Este proyecto no sólo es un bluff político (valga la redundancia), además cuesta dinero al contribuyente. Muchos consumidores ya son conscientes de que 50% del precio del recibo de la luz tiene un origen político: moratoria nuclear, primas a las renovables (Incluida Gorona del Viento) y transferencias a Canarias, Ceuta y Melilla.